¿Qué es la belleza?

Tanto el concepto de la belleza como su rol social han cambiado mucho a lo largo de la historia de occidente por lo que es difícil definirlo. Lo que en un principio se asoció a síntomas de salud, armonía y la expresión de lo divino en el humano (por ejemplo, en Egipto se enfatizaba delineando ojos y pintando labios), más adelante se ligó la blancura de la piel a la pureza, y por otro lado a la tentación carnal, lo superficial y pecaminoso, que se destacaban a través del rojo intenso de los labiales y el colorete.

La definición de la belleza ha variado enormemente con el correr de los siglos, así como las costumbres en relación al uso de cosméticos para exaltar determinados rasgos, y aunque hoy sigue existiendo una amplia variedad de interpretaciones, dependiendo de la zona del mundo y sus características culturales, resulta algo imprudente asociarlos automáticamente a hábitos banales o superficiales.

Todo en exceso es malo, pero en su justa medida ocuparse de la propia imagen no es necesariamente vanidad, de hecho la sana autopercepción es un factor clave en el bienestar personal. No es algo que pueda medirse de forma objetiva, pero cuando la autoestima es fuerte, la calidad de vida sube, queremos salir, hacer cosas, ver gente, nos sentimos más contentos. En resumen, el bienestar general de uno depende, no de que uno sea o no sea bello, sino de que uno se sienta bien consigo mismo.

Ahí radica la importancia de los cosméticos, en tanto que son un recurso, una herramienta de la que podemos disponer para sentirnos con más confianza. Podemos usar como ejemplo el programa de oncoestética llamado “Luzca Bien…Siéntase Mejor”, que consiste en talleres prácticos en los cuales se les da a mujeres en tratamiento oncológico productos de cuidado personal, cuidado de la piel y maquillaje, y se les enseña cómo usarlos para ayudarlas a sobrellevar los efectos visibles de sus tratamientos, que no sólo suelen hacerles caer el cabello, sino que también les arrebatan las cejas, pestañas, color de la piel y con esto, su autoconfianza.

Este programa ha tenido un efecto tan positivo en las pacientes que ya se ha expandido a una treintena de países y ha apoyado a millones de mujeres a fortalecer y en ocasiones a recuperar su autoestima, ayudándolas a verse mejor, fortaleciendo así su confianza y a su vez recuperaron las ganas de salir, interactuar con el mundo y vivir su vida con normalidad.

Este ejemplo es un poco extremo, pero da cuenta de cuán importante puede ser la autopercepción, aunque muchos de nosotros podamos darla por sentado en el día a día. La autoestima es clave en nuestro equilibrio psico-emocional ya que es parte de nuestra salud y debemos cuidarla. Mens sāna in corpore sānō.

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