Cuidado de la Piel


La piel y su importancia

La piel es el mayor órgano del cuerpo que tiene múltiples funciones esenciales. Actúa como barrera protectora que nos aísla del medio que nos rodea protegiéndonos, al tiempo que actúa como un sistema de comunicación con el entorno. Pero no sólo eso, también es nuestra carta de presentación, ya que deja ver rasgos relacionados con nuestra edad y salud.

Por esto debemos proteger la piel, alimentarnos e hidratarnos bien, y cuidarla con productos específicos para mantenerla en óptimas condiciones.

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Aquí nos abocaremos a definir las cremas y sus variantes:

Hay diferentes tipos de cremas para las distintas pieles, sean faciales o corporales, siendo más amplia la oferta en cremas para el rostro, por la delicadeza de esta piel y su gran variedad. Enumeramos algunos productos que puedes encontrar en la góndola con una breve descripción:

Cremas faciales: destinadas a usarse en el rostro

Todos estos productos deben combinarse con una buena higiene facial para mejorar los resultados. No sobra mencionar que ante cualquier afección de la piel, particularmente enrojecimiento y acné, lo ideal es consultar un dermatólogo antes de aplicarnos cualquier producto por nuestra cuenta.

Cremas corporales: aquellas destinadas principalmente a aplicarse en el resto del cuerpo que no es el rostro, y cumplen otras funciones

Tipos de piel

Facial

En el mercado existen muchos de productos que se adaptan a los diferentes tipos de piel, por lo cual es recomendable elegir un producto que se adapte a tus necesidades y te beneficies de sus propiedades.

Piel normal

Es aquella piel que se encuentra en un buen estado y se caracteriza por tener poros finos, buen riego sanguíneo, color rosado y con una transparencia uniforme, también se le conoce técnicamente como piel eudérmica.

Piel grasa

Este tipo de piel se caracteriza por la acumulación excesiva de sebo dando a la piel ese brillo asociado a la piel grasa, poros dilatados con comedones (espinillas), brillos, falta de transparencia uniforme.

Piel seca

Este tipo de piel se muestra áspera y llena de manchas, e incluso en ocasiones aparece envejecida de manera prematura. Las zonas descamadas en la piel pueden producir picores intensos y sensación de tirantez.

Piel mixta

Es cuando nuestra frente, el mentón y la nariz son de tipo graso, mientras que las mejillas, por el contrario, se presentan normales o secas.

Piel sensible o reactiva

Se considera sensible o reactiva a la piel cuando, por razones externas o internas, tiene un nivel de tolerancia más bajo de lo normal, la protección que ofrece a cuerpo es menor reaccionan de manera exacerbada ante multitud de agentes externos que a otras pieles no le afectarían del mismo modo, en pieles sensibles pueden generar enrojecimiento, descamación, hinchazón, aspereza, picor, tirantez, ardor, pinchazos, entre otros síntomas de pieles sensibles.

Antes estas variables, gracias a la innovación de la industria cosmética nos podemos beneficiar también de productos que tengan propiedades que actúen sobre el envejecimiento y sus características como la pérdida de firmeza, arrugas, líneas de expresión, falta de luminosidad, aparición de pequeñas pigmentaciones o tono no uniforme ya sean debidas al envejecimiento cronológico o fotoenvejecimiento, que es el que resulta de la exposición a fuentes lumínicas, principalmente el sol (aunque también pueden ser luces artificiales, de hogar, monitores, etcétera).